NAVALCÁN, ENTORNO NATURAL


RUTAS VERDES: “SIERRA DEL AGUILA” Y “CINEGÉTICA”
Situado al noroeste de la provincia de Toledo y al sur de la Sierra de Gredos, Navalcán cuenta con uno de los entornos naturales más bellos de Castilla La Mancha. Como la antigua Mesopotamia, su situación geográfica entre dos ríos, el Tietar y el Guadyerbas, confiere a la zona una gran riqueza en cuanto a flora y fauna se refiere. Su clima mediterráneo con influencia atlántica, favorece la vegetación abundante, que varía según la altitud, sobre todo en la parte norte del municipio. La Sierra de Gredos protege de los vientos fríos del norte. En cambio, la comarca está abierta a los vientos del oeste que, a menudo, traen las lluvias a la zona.

RUTA “SIERRA DE AGUILA” (15 KM)
Duración de la ruta: 3 horas 30 minutos (a pie).
Partimos desde la plaza de la Constitución, dirección norte, por la calle Ermita. A poca distancia de la salida y aún en el casco urbano, nos encontramos con una pequeña ermita llamada de San Pedro, reconstruida en 1790. Seguimos nuestro camino por el paraje denominado “El Torresnero” y a un kilómetro del punto de partida, llegamos a una bifurcación del camino. Tomamos el de la derecha, denominado camino de “Navalonguilla” y poco más adelante, hacemos un alto para disfrutar de una vista panorámica del pueblo y sus alrededores. En este primer tramo del recorrido, se hace patente la mano del hombre, ya que se observa una flora silvestre pobre y abundan los cultivos de oliva, higuera y vid. También encontramos algunas encinas y alcornoques, especies propias del bosque mediterráneo.
Seguimos nuestro caminar, contemplando los prados verdes en la zona denominada “El Guapero”. Los prados de heno se alternan con los cultivos para el aprovechamiento humano como la siembra del cereal en primavera, hasta pasar por “Navalonguilla” y posteriormente por “Los Linarejos”, donde ya empiezan a abundar las primeras especies de arbustos como retamas y jaras. A esta altura de la ruta, habremos observado las labores del pastoreo y cuidado de ganado que campa a sus anchas por valles y prados. Además, desde aquí se puede divisar perfectamente el Baldío de Velada si dirigimos la mirada hacia la derecha del sentido de la marcha, tierras llanas y arenosas salpicadas de grandes alcornoques y encinas. Seguiremos hacia adelante y en el kilómetro 4`700, dejaremos un camino a la derecha que nos llevaría a Parrillas, para dirigirnos dirección norte por el de la izquierda, adentrándonos en un ambiente tupido de arbustos de varios portes como la jara, la retama, el tomillo y el romero. Se hacen presentes los primeros eucaliptos sembrados por la mano del hombre. Estamos en el paraje denominado “Navalengua”.
Pocos kilómetros después, el caminante llegará a la zona de la “Fuente de la Canaleja”, en el límite con el vecino pueblo de Parrillas y donde podrá disfrutar de una de las mejores vistas, con la impresionante mole granítica de Gredos como telón de fondo. Es todo un espectáculo poder contemplar este paisaje y divisar a lo lejos como discurre por el actual “Puerto del Pico”, la “Cañada Real Leonesa”, paso obligado de ganado y comunicación entre las dos Castillas. Es recomendable hacer un alto en el camino, para poder observar detenidamente, todos y cada uno de los pueblos de la vertiente sur de Gredos, sobre todo en los meses de invierno en los que el espectáculo se hace aún mayor cuando las nieves cubren las cumbres altas de la sierra. Por este camino llegaremos a las “Majadas” y en el kilómetro 8 de ruta, daremos un giro hacia el suroeste (izquierda) tomando el camino asfaltado llamado de “Los Guijos”.
En esta zona alta del trayecto encontraremos gran cantidad de madroños, romeros, brezos, algún enebro, quejigos, algún ejemplar de almez y de espino albar. Este último, en las épocas de floración, ofrece un blanco luminoso. Las hierbas aromáticas apreciadas por sus distintos usos, sobre todo los culinarios, también crecen en esta zona. Así encontramos el orégano, tomillo salsero, hierbabuena, hinojo y poleo. El pino, el eucalipto y el castaño están muy presentes en la zona. El roble, aunque en menor medida, también es especie de estas latitudes.
Dependiendo de la época del año, podremos ver cualquier especie de ave insectívora como gorriones, estorninos, mirlos, rabilargos, cucos y herrerillos. También es muy probable encontrarnos con algunas rapaces como el águila imperial ibérica y el águila real. Los mamíferos como el zorro, el jabalí, la jineta y los turones habitan por estos contornos. Liebres y conejos nos pueden sorprender en todo el recorrido.
No podemos olvidar otras especies como el lagarto ocelado y la culebra bastarda, dieta básica para el águila culebrera que también sobrevuela estos cielos.
Seguimos caminando por el camino asfaltado hacia el oeste y haremos un alto en el camino en el kilómetro 9`600, donde contemplaremos el Valle del Tietar y la sierra de Gredos en la provincia de Ávila al norte, el embalse del Rosarito y la comarca de La Vera en la provincia de Cáceres al oeste y, el municipio de Navalcán con su pantano al sur. En días claros y soleados, se pueden divisar incluso las sierras de la Estrella y de Altamira pertenecientes a los Montes de Toledo. Es todo un privilegio poder disfrutar durante un momento de las vistas que esta parte de la ruta nos ofrece.
Una vez tomado un poquito de aire puro, continuaremos nuestra ruta por el camino asfaltado hacia el sur en dirección a la localidad. Pasaremos por varios parajes como “Robleillos” y dejaremos a la derecha el “Pico Nicolás” o más conocido como “Piedra del Risco”. Alguna vez se ha visto algún buitre leonado proveniente de Gredos descansar en esta peña. Posteriormente, el viajero llega al “Robledo” y termina nuestra ruta en el lugar de inicio, habiendo recorrido 15 kilómetros que para los apasionados de la naturaleza serán difíciles de olvidar.

RUTA “CINEGÉTICA” (12 KM)

Duración de la ruta: 3 horas (a pie).
Iniciamos nuestra ruta del mismo modo, desde la plaza de la Constitución dirección norte pero, en esta ocasión, al pasar “El Torresnero” y a un kilómetro del punto de partida, tomaremos el camino de la izquierda llamado de “El Robledo”. Avanzaremos entre olivares, viñas y campos de labor. Algún alcornoque también se hará presente y llegaremos al kilómetro 3 de ruta donde daremos un giro hacia el noroeste (izquierda) para tomar el camino de “Los Molinos de Peña”, también llamado de “La Rocita”. A partir de aquí el terreno se hace más abrupto. La mano del hombre está presente en el primer tramo, pero conforme vamos avanzando, el camino se torna estrecho y angosto, pero el entorno es impresionante. Al final de este camino, sobre el kilómetro 5`500, después de una gran bajada y divisando al frente el “Cerro Pedro Vicente”, nos dirigimos hacia el sur (izquierda) para tomar el camino de “Paniagua”.
Transcurrimos por una zona de reserva de caza, por lo que es muy fácil encontrarnos con algunos compañeros de viaje con gran valor cinegético como la perdiz, el conejo y la liebre. Por su proximidad al río Tietar y debido a la humedad de la zona, entre los prados verdes y charcas podremos disfrutar de la compañía de alguna cigüeña común y, a lo mejor con un poquito de suerte, de un ave en peligro de extinción como la cigüeña negra. El croar de las ranas en primavera y la pamplina ( stellaria media) en charcas y regueros son señas de identidad de este paraje.
En todo este valle, nos pueden sorprender algunas rapaces como el águila perdicera y el cernícalo. Las golondrinas y vencejos anuncian la primavera .En época de invernada, nos visitan gran cantidad de palomas torcaces, avefrías y diversas especies de zorzales. Las grullas también tienen su paso por aquí, auque se hacen muy presentes en la zona del embalse de Navalcán. La jineta, turones y zorros también son habitantes de esta zona, aunque muy difícil de ver por el día debido a sus costumbres.
La flora es muy variable, mezclándose las superficies de jaras, retamas y tomillo con los grandes prados donde pastan tranquilamente caballos, vacas, ovejas y cabras. El burro, especie en extinción, es habitual en esta zona junto a la garcilla bueyera, encargada de eliminar todo tipo de parásitos del pelo de estos animales.
Al final del valle llegamos, en el kilómetro 8,600, al camino de “Valcasillo”. Desde este cruce hasta el río distan 2 kilómetros. En esta zona del Tietar denominada “Reguero de los Fresnos”, Navalcán capta su agua para el uso y disfrute del pueblo, pero es significativo ver en primavera un espectáculo único. Los peces provenientes del Tajo, suben al curso alto del Tietar para poder llevar a cabo una de las funciones principales en su vida: “la reproducción”. Al llegar a esta altura, si tenemos un poquito de paciencia y serenidad, se les puede ver saltar el muro de la presa. Es algo inédito que nos brinda la naturaleza.
En las proximidades del río podemos ver alguno de los pocos ejemplares de aliso que aún quedan y alguna nutria.
Pero volvemos sobre nuestros pasos al cruce de caminos y dirección sureste, regresamos por el camino asfaltado dirección a la localidad. Pasaremos por las “Rozuelas” y el “Miejar”, zonas de pastos para el ganado concluyendo nuestra ruta en Navalcán después de haber recorrido 12 kilómetros apasionantes.

Redacción: Alberto González García "Albloggero"